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Los (Once) Mandamientos del Cristiano Materialista

Updated: 1 day ago

“Debemos recordar que no somos dueños de la tierra, sino inquilinos; y que debemos rendir cuentas al Señor por nuestra administración.” —Juan Calvino, Sermón sobre el Libro de Deuteronomio 

Tal vez suene contradictorio hablar de un ‘cristiano materialista’. Lo primero parece incompatible con lo segundo. Se ha vuelto común oír decir que el ‘materialismo’ es el problema de las sociedades de hoy: esa compradera enloquecida de más y más cosas. Más ropa. Más teléfonos dizque inteligentes. Más chunches para la casa. Más accesorios para el carro. De ahí que algunos propongan frenar en seco nuestra adicción a las ‘cosas materiales’.

Pero ¿es ese el verdadero problema y esa la solución? ¿O tendrán razón quienes señalan que el meollo del asunto no está en nuestro apego a lo material, sino en nuestro desapego?

Todo lo descartamos. Compramos, usamos y desechamos. No cuidamos lo que se puede tocar; no valoramos las cosas materiales; más bien, las despreciamos. Lejos de estimar y agradecer lo que sí tenemos, codiciamos lo que no —y con un apetito que parece insaciable—. ¿Será nuestra ansiedad por adquirir no es más que un reflejo de un vacío interior? Todo apunta a que nuestra falta de gratitud nos convierte en esclavos del deseo.

Igual de grave: A la hora de la hora, al cristiano promedio de hoy parece importarle poco la devastación natural causada por talar bosques, envenenar ríos y extraer metales. A muchos otros les es indiferente convertir la Creación de Dios en el único basurero del Sistema Solar.

Contrario al llamado del Altísimo a “cuidar” y “preservar” un mundo sagrado ante Sus ojos (Gen 2), esta actitud despectiva y enemiga de lo material se convierte en un insulto frontal a los propósitos del Creador. Demuestra también gran ignorancia ante la advertencia profética de que “Dios destruirá a quienes destruyan la tierra” (Apocalipsis 11).

Esto nos confronta con lo que algunos han llamado “la gran herejía de la era moderna”: el creernos dueños de un mundo que supuestamente podemos forjar y destruír a nuestra conveniencia —revelando que en realidad no somos materialistas, sino antimaterialistas—.

¿Cómo debemos vivir quienes intentamos seguir a Jesús, en contraste con un tal evangelio modificado genéticamente que engaña a muchos con eso de ‘irse al cielo’ mientras esta tierra se convierte en un antro cada vez más sucio, prostituido y contaminado?

moisés en un remix de los once mandamientos

A continuación, un remix de los diez mandamientos dados a Moisés contextualizados para el cristiano materialista, más una sugerencia práctica al final:

1) No tendrás otros dioses delante de mí — Ni el Estado ni el mercado, ni el presidente ni un gerente son quienes tienen la primera ni la última palabra en la vida de los creyentes. El único Dios es el Creador cuyo Nombre está por encima de todos los nombres. Los cristianos vivimos en humilde servicio del Creador y Redentor de todas las cosas y no como siervos ni empleados de ninguna otra persona o entidad. Como tales, cuidamos la Creación como una expresión de honor hacia el Creador.

2) No te inclinarás ante ningún influencer ni ante ninguna figura política — Quien nos llama a darle pleitesía exclusiva nos impide crear alianzas con quienquiera sea. El honor es exclusivo del Dios de cielo y tierra y no de ningún faraón. Los cristianos nos postramos ante el Creador y no ante nadie ni nada más. Los cristianos vivimos en función de los propósitos del Altísimo de salvar y reconciliar todas las cosas aquí en la tierra.

3) No tomarás el nombre del Creador en vano — El Altísimo está por encima de toda bandera y de todo color político. El nombre de Dios no se tuerce ni se pone al servicio de ninguna agenda. Más bien, el Creador nos llama a vivir en función de sus propósitos de paz y justicia para toda la Creación.

4) Protegerás el día de descanso — Contrario a lo común en el mundo pagano y consumista, los practicantes de la fe deben dar testimonio del descanso eterno al que está destinada la Creación. Las raíces judías del cristianismo nos llaman a honrar el día de descanso que Dios instituyó entre cada seis días; un día en el que nadie debe trabajar ni comprar —ni hacer tampoco que otros compren o trabajen—.

5) Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que el Señor tu Dios te da — Si nuestros padres nos dejaron un mundo más limpio y más verde que el en el que vivimos hoy, ¿quiénes somos para heredarles a quienes vienen después un planeta más contaminado y destruido? Honrar a nuestros padres implica cuidar el planeta que dejaremos a nuestros hijos —y los hijos de nuestros hijos—.

6) No matarás (ni comprarás nada de empresas involucradas en el maltrato de gente o de la Creación) — Este es un reto gigante que requiere investigar a fondo cuáles son las empresas más éticas, pues necesitan nuestra adhesión. Nuestra billetera debe reflejar lo que decimos creer con todo nuestro corazón y, de esa manera, llevarnos a apoyar el comercio limpio y el comercio justo, no el perverso ni el malvado.

7) No cometerás adulterio — Este mandamiento no necesita explicación.

8) No robarás — Este tampoco.

9) No hablarás contra tu prójimo falso testimonio — Este menos. La mentira abunda entre quienes difunden la voz de la serpiente; no entre quienes siguen los pasos de quien dijo ser el Camino, la Verdad y la Vida.

10) No codiciarás nada de tu prójimo — Quien se compara con quien más tiene siempre quiere más y nunca está contento. La codicia es fuente de frustración y amargura. Dar gracias es el remedio ante ese vacío. Valorar y proteger lo que sí tenemos. Detenerse a apreciar y, de ahí, a cuidar nuestras cosas. Extenderles su vida útil hasta que su muerte nos separe.

No está de más un mandamiento adicional para comenzar a poner en práctica los primeros diez:

11) Redefinirás el entreteni-miento — Fuera de ser consumidores pasivos, a quienes nos ‘entretienen’ y nos ‘mienten’ con trucos de mercadotecnia, el Evangelio nos llama a ser gente activa que pone en práctica “la ley y los profetas” y “todas las cosas” que Jesús nos ha llamado a obedecer (Mateo 28). Algunas posibilidades para practicar el materialismo como expresiones de amor a Dios y al prójimo: en lugar de ir al mall, podemos buscar en Internet un mueble usado, lijarlo, barnizarlo y restaurarlo. En vez de ver tres horas de streaming, podemos sembrar y cuidar un árbol en algún espacio abierto de nuestro barrio. En lugar de ordenar comida rápida llena de aceites e ingredientes desconocidos, podemos ir a la feria del agricultor y luego cocinar una receta tradicional junto con 3-4 amistades. Y así la lista continúa...

Existen tantas maneras de cuidar el mundo material como personas hay en el mundo. Igual de importante: actividades como estas crean comunidad y redefinen el entretenimiento, convirtiéndonos en cuidadores de la Creación y no en consumidores al servicio de dioses falsos.

¿Y cómo no responder al llamado de proteger el mundo, si fueron las mismísimas manos del Creador las que fueron perforadas para salvarlo? 

Para profundizar más

  • Wendell Berry, ‘Christianity and the Survival of Creation’ in The Art of the Commonplace: The Agrarian Essays of Wendell Berry, ed. N. Wirzba. Berkeley: Counterpoint, 2003.

  • William Cavanaugh, Being Consumed: Economics and Christian Desire. Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2008.

  • Ched Myers, The Biblical Vision of Sabbath Economics. LAB/ORA Press, 2023.

  • Kaleeg Hainsworth, An Altar in the Wilderness. Toronto: Rocky Mountain Books, 2014.

  • Abraham Heschel, The Sabbath: Its Meaning for Modern Man. New York: Farrar, Straus and Giroux, 1951.

  • Loren Wilkinson, ‘Making Peace with Creation’. Vancouver: Regent College (DVD).

Eduardo Sasso es Máster en Teología Interdisciplinaria y autor de Jesús Presidente, un proyecto explorando el legado de Jesús de Nazaret para el mundo de hoy

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