Los (Once) Mandamientos del Cristiano Materialista
- Eduardo Sasso

- May 11
- 6 min read
“Debemos recordar que no somos dueños de la tierra, sino inquilinos; y que debemos rendir cuentas al Señor por nuestra administración.” —Juan Calvino, Sermón sobre el Libro de Deuteronomio
Tal vez suene contradictorio hablar de un ‘cristiano materialista’. Lo primero parece incompatible con lo segundo. Se ha vuelto común oír decir que el ‘materialismo’ es el problema de las sociedades de hoy; esa compradera enloquecida de más y más cosas. Más ropa. Más teléfonos que supuestamente nos hacen inteligentes. Más chunches para la casa. Más accesorios para el carro. De ahí que algunos propongan frenar en seco nuestra supuesta adicción a las ‘cosas materiales’.
Pero ¿es ese el verdadero problema y esa la solución? ¿O tendrán razón quienes señalan que el asunto no está en nuestro apego a lo material, sino en nuestro desapego?
Todo lo descartamos. Compramos, usamos y desechamos. No cuidamos lo que se puede tocar; no valoramos las cosas materiales; más bien, las despreciamos. Lejos de estimar y agradecer lo que sí tenemos, codiciamos lo que no —y con un apetito que parece insaciable—. Todo apunta a que nuestra ansiedad por consumir es un reflejo de vacíos internos. ¿Hasta qué punto nuestra falta de gratitud nos convierte en esclavos del deseo?
Igual de grave: A la hora de la hora, al cristiano promedio de hoy le parece importar poco la devastación natural causada por talar bosques, envenenar ríos, perforar mares o extraer metales. A muchos otros les es indiferente convertir la Creación en el único basurero del Sistema Solar.
Contrario al llamado del Altísimo a “cuidar” y “preservar” un mundo sagrado ante Sus ojos (Génesis 2), esta actitud despectiva (y enemiga) hacia lo material se convierte en un insulto frontal a los propósitos del Creador. Algunos creyentes también demuestran gran ignorancia ante la advertencia profética de que “Dios destruirá a quienes destruyan la tierra” (Apocalipsis 11).
Esto nos confronta con lo que algunos han llamado ‘la gran herejía de la era moderna’: creernos dueños y mandamases de un mundo que supuestamente podemos forjar a nuestro antojo y destruir a nuestra conveniencia —revelando que, en el fondo, no somos materialistas, sino antimaterialistas—.
¿Cómo debemos vivir quienes intentamos seguir a Jesús, en contraste con un supuesto evangelio modificado genéticamente que engaña a muchos con eso de ‘irse al cielo’ mientras esta tierra se convierte en un antro cada vez más sucio, prostituido y contaminado?

A continuación, un remix de los diez mandamientos dados a Moisés contextualizados para el mundo de hoy, más una sugerencia práctica al final:
1) No tendrás otros dioses delante de mí — No son dioses ni el Estado ni el mercado, ni el rey ni el empresario, ni el presidente ni un gerente. Ninguno tiene la primera ni la última palabra en la vida de los creyentes. El Invisible es el único Dios cuyo Nombre está por encima de todos los nombres. Quienes confesamos la fe cristiana vivimos en humilde servicio del Creador y Redentor de todas las cosas y no como siervos ni empleados de ninguna otra persona o entidad. Como tales, cuidamos la Creación como una expresión de gratitud y de honor al Creador.
2) No te inclinarás ante ningún influencer ni ante ninguna figura pública — Quien nos llama a darle pleitesía exclusiva nos impide crear alianzas con quienquiera sea. El honor es únicamente para el Creador del cielo y la tierra y no para ningún fariseo ni faraón. Estamos llamados a postrarnos ante el Creador y no ante nadie ni nada más; vivimos en función de los propósitos del Altísimo de salvar y reconciliar todas las cosas aquí en la tierra.
3) No tomarás el nombre del Creador en vano — El Altísimo está por encima de toda bandera, de todo logo, de todo apellido, de todo color político. El nombre de Dios no se tuerce ni se pone al servicio de ninguna agenda, sea de izquierda, centro o derecha. Más bien, se nos llama a vivir en función de los propósitos de paz y justicia para toda la Creación.
4) Protegerás el día de descanso — Contrario al imperativo del mundo pagano y consumista, los practicantes de la fe deben dar testimonio del descanso eterno al que está destinada la Creación. Las raíces judías del cristianismo nos llaman a honrar el día de descanso entre cada seis; un día consagrado en el que nadie debe trabajar ni comprar —ni hacer tampoco que otros compren o trabajen—. El día de descanso es un regalo para todas y todos.
5) Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que el Señor tu Dios te da — Si nuestros padres nos dejaron un mundo más limpio y más verde que el en el que vivimos hoy, ¿quiénes somos para heredarles a quienes vienen después un planeta más contaminado y destruido? Honrar a nuestros padres implica cuidar el planeta que dejaremos a nuestros hijos —y los hijos de nuestros hijos—.
6) No matarás (ni comprarás nada de empresas involucradas en el maltrato de la gente o de la Creación) — Este es un reto gigante que requiere investigar a fondo cuáles son las empresas más éticas, pues necesitan nuestro apoyo y adhesión. Nuestra billetera debe reflejar lo que decimos creer con todo nuestro corazón y, de esa manera, llevarnos a apoyar el comercio limpio y justo, no el perverso ni el malvado.
7) No cometerás adulterio — Este mandamiento no necesita explicación.
8) No robarás — Este tampoco.
9) No hablarás contra tu prójimo falso testimonio — Este menos. La mentira abunda entre quienes difunden la voz de la serpiente; no entre quienes siguen los pasos de quien dijo ser el Camino, la Verdad y la Vida.
10) No codiciarás nada de tu prójimo — Quien se compara con quien más tiene siempre quiere más y nunca está contento. La codicia es frustración y amargura, sobre todo porque siempre habrá alguien que tenga más. Más bien, dar gracias es el remedio ante ese vacío sin fin; valorar y proteger lo que sí tenemos; detenerse a apreciar y, de ahí, a agradecer y a cuidar las cosas; extenderles su vida útil hasta que su muerte nos separe.
No está de más un mandamiento adicional para comenzar a poner en práctica los primeros diez:
11) Redefinirás el entreteni-miento — Fuera de ser consumidores pasivos, a quienes nos ‘entretienen’ y nos ‘mienten’ con trucos de mercadotecnia, el Evangelio nos llama a ser gente activa que practica el espíritu de “la ley y los profetas” y “todas las cosas” que Jesús nos ha llamado a obedecer (Mateo 28).
¿Cuáles son algunas posibilidades para redefinir el ‘materialismo’ como expresión de amor a Dios y al prójimo? Sugiero tres: en lugar de ir al centro comercial, podemos buscar en Internet un mueble usado, lijarlo, barnizarlo y restaurarlo. En vez de ver tres horas de ‘streaming’, podemos sembrar y cuidar un árbol en algún espacio abierto de nuestro barrio. Fuera de ordenar comida rápida llena de aceites cancerígenos e ingredientes desconocidos, podemos ir a la feria del agricultor y luego cocinar una receta tradicional junto con 3-4 amistades o familiares. Y así la lista continúa... existen tantas maneras de interactuar con lo material y cuidar el mundo material como personas hay en el mundo.
Igual de importante: actividades como estas nos llevan a reunirnos, crean comunidad y, de paso, redefinen el entretenimiento, convirtiéndonos en cuidadores activos de la Creación en lugar de consumidores pasivos al servicio de dioses falsos.
¿Y cómo no responder al llamado a cuidar y proteger todo lo material? Que aquel cuyas manos fueron perforadas para salvarlo nos perdone y nos dé la gracia para cambiar el rumbo y cuidar el mundo.
Fuentes de referencia
Wendell Berry, ‘Christianity and the Survival of Creation’ in The Art of the Commonplace: The Agrarian Essays of Wendell Berry, ed. N. Wirzba. Counterpoint, 2003.
William Cavanaugh, Being Consumed: Economics and Christian Desire. Eerdmans, 2008.
Ched Myers, The Biblical Vision of Sabbath Economics. LAB/ORA Press, 2023.
Kaleeg Hainsworth, An Altar in the Wilderness. Rocky Mountain Books, 2014.
Abraham Heschel, The Sabbath: Its Meaning for Modern Man. Farrar, Straus and Giroux, 1951.
Loren Wilkinson, ‘Making Peace with Creation’. Regent College (DVD).
Eduardo Sasso es consultor en sostenibilidad, Máster en Teología Interdisciplinaria, y autor de Jesús Presidente, un proyecto reviviendo el legado de Jesús de Nazaret para el mundo de hoy



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